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Está considerado y con justicia como uno de los sabios y filólogos más eminentes de Europa.
Literato, con un estilo limpio, castizo, sobrio y pintoresco.
Es además uno de los más profundos humanistas y conocedor como pocos de la filosofía greco-romana
D. Julio Cejador y Frauca (1864-1927), nacido en Zaragoza, perteneció a una de las ilustres familias afincadas en Ateca, desde mucho tiempo atrás, lo que nos honra reconocerlo como uno de sus hijos predilectos.
Ingresó en la Compañía de Jesús, formando parte de su clero seglar, estudiando en España y Francia, dedicándose la enseñanza. Viajó por Oriente donde aprendió con toda perfección árabe, cropto, siríaco y demás lenguas eremitas e indoeuropeas.
Fue Catedrático de Latín y Castellano en el Instituto de Palencia donde fundó un Ateneo del que fue presidente. Dio clases de hebreo, sánscrito, latín y francés colaborando además con varios periódicos.
Julio Cejador hablaba de las transformaciones de significado y el sonido de las palabras en cada una de las épocas históricas, para defender el estudio de estructuras, leyes fonéticas y dar con el origen del lenguaje.
Muy apreciado como sabio y lingüista también en Hispanoamérica fueron varios los homenajes dispensados, entre los que destacan:
De sus más de ochenta obras, merecen ser citadas las siguientes:
Entre su producción literaria encontramos las siguientes novelas:
El Ayuntamiento de Ateca le otorgó un sencillo homenaje, poniendo al la Biblioteca Municipal el nombre de D. Julio Cejador.
Bibliografía:
Ateca, Retazos Históricos. Jesús Blasco Sanchez.
Gran Enciclopedia Aragonesa. OnLine.